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jueves, 15 de septiembre de 2016

32. El ultimo año en la India


Parece increíble pero ya completamos cuatro años aquí y lo más probable es que en junio del año entrante nos mudemos a otro país, pero aún no sabemos a cuál. Así que asumiendo que este será mi último año de esta aventura sin precedentes, me he propuesto sacarle todo el jugo posible.
Pero a pesar de que ya me siento muy curtida en el manejo de esta cultura, definitivamente no puedo evitar mi asombro al ver las desigualdades económicas y sociales en este país.

Foto de Live Mint. En Mumbai un tugurio enorme
compite por el espacio con edificios modernos
 Mi impresión es que aquí el índice de desigualdad económica es enorme pues en ningún otro país del mundo he visto tanta riqueza ni tanta pobreza. No soy economista pero según eso supuse que el coeficiente que mide la desigualdad en los ingresos (GINI) debía ser altísimo (entre más cercano a 100%, peor es la situación). Para mi sorpresa, según las estadísticas del Banco Mundial, en la India el índice es 33.9% que comparado con 53.5% en Colombia, me pareció muy bajo. Así que decidí, y advierto que esta es una opinión personal, que los economistas que hicieron ese cálculo estaban equivocados.
Creo que en Colombia existe una desigualdad enorme y por tanto el índice es muy elevado, pero me rehúso a creer que en la India las condiciones sean mejores.
Grandes contrastes por doquier
La desigualdad en la India es sorprendente, es palpable en todas las esquinas de una ciudad como Delhi. Es posible ver en una calle un Rolls Royce compitiendo por el espacio con una carreta tirada por un camello. Es posible ver niños a los que los recogen en el colegio en Ferrari, mientras que en el barrio de al lado hay un tugurio en el que la gente no tiene ni siquiera agua corriente (no me refiero a agua potable, porque esa no existe en ninguna parte de la ciudad).
Según estadísticas de la OMS y del Banco Mundial, en la India solo el 40% de la población cuenta con saneamiento básico y el 79% con suministro de energía eléctrica (otro valor que me parece sospechosamente alto), mientras que en Colombia esos datos son 81% y 97% respectivamente. Eso no quiere decir que estemos bien pero definitivamente no creo que las desigualdades sean mayores que aquí.
El sistema eléctrico es muy vulnerable
Por eso seguí investigando un poco y encontré una estadística que me parece más creíble. Según el World Economic Forum, que es una entidad suiza sin ánimo de lucro, el GINI en la India es realmente del 51.9%, es decir muy similar al de Colombia y así una vez más confirmo mi teoría de que las estadísticas presentadas por el gobierno indio se alejan de la realidad. Pero para rematar, ese valor normalmente se reduce con las transferencias del gobierno por subsidios e impuestos, pero eso no ocurre acá. Solo baja al 51,4%. ¿Y cómo explicar eso?
Pues es bien sabido que en Colombia la evasión tributaria es alta pero creo que somos unos principiantes comparados con lo que ocurre aquí. Un estudio reciente (igualmente de una fuente confiable), revela que, según estadísticas oficiales en la India, un país de 1,300 millones de personas, solo hay 6 personas que declaran ingresos superiores a los US$ 750,000 anuales y 18,000 que tienen ingresos superiores a los US$150,000 anuales. ¿Será eso posible? De ser así, creo que yo conozco a esos 6. Porque, por otro lado, también se estima que la India es uno de los países con mayor número de millonarios en Asia. Para rematar el impuesto predial es casi inexistente, aunque por lo menos aquí no lo cobran y no es como en Colombia en donde es altísimo, pero tampoco se ve por ninguna parte.

 Los más pobres son los más perjudicados

Es muy triste que, en un país con tanto potencial, la corrupción rampante consuma la mayoría de los ingresos y por ende se llega a contrastes económicos y sociales inimaginables. Los esfuerzos de inversión para mejorar las necesidades básicas y la infraestructura se diluyen en otras cosas. Por ejemplo, ahora entramos ya en la época de las enfermedades que aparecen después del monzón. Este año el chikungunya está omnipresente y estamos a la espera de que nos toque el turno a nosotros. Salimos llenos de repelente y le tenemos una guerra declarada a los mosquitos, pero aquí nadie se salva porque el gobierno no hace nada para controlar la epidemia. Incluso el ministro de salud llegó a decir que el aumento del número de casos era una invención de los medios. Como siempre, no reconocen el problema y así no tienen que hacer nada para solucionarlo.
Todavía queda mucho por descubrir

Y ni hablar del dengue que nuevamente está por todas partes. En Delhi oficialmente hay 1160 casos reportados, pero según un estudio de una universidad americana por cada caso reportado hay 780 sin reportar, así que tal vez estamos hablando de 900,000 casos solo en Delhi y la temporada acaba de comenzar. Si eso es cierto no nos quedará más que encomendarnos simultáneamente a los tres dioses más poderosos de los hindúes; Brahma, Shiva y Vishnu, para que nos protejan. Claro está, los más perjudicados siempre serán los pobres que se mueren esperando a que los atiendan en un hospital público atestado de gente.

Pero bueno ahora debo enfocarme en lo bien que se vive aquí una vez uno se olvida de todo eso que les acabo de contar. Me queda un año y espero lograrlo descubriendo nuevos lugares y divirtiéndome con las cosas que solo en la India pueden ocurrir.
Para la muestra, he estado recolectando fotos de señales y avisos que me divierten (¿o me entristecen?) muchísimo. Como dicen por ahí, al mal tiempo, buena cara.
¿Prohibido parquear elefantes?



¿Alguien sabrá que significa overta?








Al mal tiempo buena cara!!!









jueves, 28 de abril de 2016

31. El festival de literatura de Jaipur


Sé que mi último relato fue más bien pesimista y es que en este país a veces uno pierde la esperanza de que las cosas puedan mejorar. Sin embargo, también ocurren cosas increíbles que difícilmente se ven en otro lado del mundo y que nos dan otra perspectiva más optimista.
Por eso quisiera compartir con ustedes mi viaje a Jaipur para participar en el festival de literatura. 
Ya había ido el año pasado y me había parecido fantástico y este año, varias amigas que ya ni siquiera viven en la India me animaron a ir de nuevo, pues se trata de un evento de tal magnitud que realmente vale la pena repetir. Más aún, si es con un grupo de amigas que también aprecian esos acontecimientos increíbles que tal vez solo ocurren en la India. 
Me convencieron de que volviera
Además, si a uno le gusta la literatura, definitivamente hay que aprovechar la oportunidad.
El festival tiene lugar cada año a finales de enero en la ciudad de Jaipur y es considerado como el festival de literatura gratuito más grande del mundo. En un principio yo pensaba que se trataba de una inmensa feria del libro en donde se presentaban obras literarias y escritores tal y como ocurre por ejemplo en Bogotá. Pero es mucho más que eso. Allí se reúnen escritores, periodistas y personalidades, no solo de India y el Sureste Asiático sino de todo el mundo. Durante 5 días se llevan a cabo una serie de eventos simultáneos que lo dejan a uno completamente descrestado. Hay seis escenarios y en cada uno se llevan a cabo diariamente cinco presentaciones, conferencias o debates, es decir que cada día hay en total 30 charlas. Es difícil escoger lo que uno quiere ver porque simultáneamente hay varias que son muy interesantes.
El gentío es enorme
Más de 300,000 personas asisten al festival cada año y, teniendo en cuenta que todas las presentaciones son en inglés y que el inglés es, digámoslo así, una lengua elitista en la India, eso implica que se trata de un público educado que realmente aprecia este tipo de eventos.
Una parte del festival es dedicado a autores indios y el resto a los de otros países de habla inglesa, pero poco a poco se han ido introduciendo también escritores de otros países.  Así que para mi, que no estaba tan familiarizada con muchos de los autores de la literatura en inglés, fue un descubrimiento increíble.
Si a uno le encanta la literatura, como es mi caso, qué mejor que escuchar a los escritores hablar sobre sus obras y poder viajar a través de sus historias y sumergirse en un mundo de fantasía.

Este año el personaje principal era la prolífica escritora canadiense Margaret
Margaret Atwood
Atwood, ganadora de múltiples premios de literatura, varias de cuyas obras se consideran de corte feminista. También es una defensora del medio ambiente y le gusta escribir sobre “ficción social” es decir, sobre situaciones sociales imaginarias que suceden en el futuro y que podrían ocurrir debido a las circunstancias actuales en las que vivimos tales como desempleo, sobrepoblación, etc. Solo escuchándola hablar ya sé que me gustará leer sus libros porque hasta ahora nunca me había interesado por su obra, pero el problema fue que descubrí tantos escritores desconocidos para mí, que no sé a qué horas podré leer todo eso.
Pero lo interesante del festival no es solo descubrir nuevos libros y escritores, sino que en muchos casos lo que sucede es que se organiza un debate para hablar de un tema. Hay un moderador y la discusión gira por lo general alrededor de un tema común en el que los participantes, ya sean escritores, periodistas, críticos literarios o historiadores entre otros, presentan sus puntos de vista.
Una pausa para tomar el té
Fue así como por ejemplo, hubo una charla en la que participaron dos corresponsales de guerra, un escritor israelita y un fotógrafo, Don McCullin, que es considerado como uno de los más reconocidos fotógrafos de guerra a nivel mundial. Una charla interesantísima en donde se discutió sobre el papel de Occidente en los conflictos de Afganistán e Irak y sobre la forma como los periodistas ponen en riesgo su vida para que el mundo se entere de lo que está sucediendo. Fue tan interesante que terminé comprando el libro Farewell Kabul: From Afghanistan to a More Dangerous World de Christina Lamb (quien es coautora del libro de Yo soy Malala) para ver si así logro entender mejor el conflicto del Medio Oriente. Tiene como 700 páginas y a ese paso creo que no me alcanzará la vida ni siquiera para leer todo lo que me llamó la atención durante el festival.
Los temas que se presentaron fueron muy variados: desde espías durante la guerra fría,  el proceso creativo de un escritor, las rutas de la seda, historias de los Maharajas de la India, Hedge Funds (o fondos de inversión de alto riesgo), un debate acalorado titulado “¿Es la libertad de expresión absoluta e incondicional?”, el calentamiento global, en fin temas para todos los gustos.
En cuanto a los presentadores, la variedad también fue enorme. Desde autores como Colm Toibin, famoso escritor irlandés y autor de Brooklin, obra que fue llevada al cine recientemente;
Stephen Fry
Stephen Fry, comediante, actor y escritor, defensor de los derechos de los homosexuales, a quien en una de sus presentaciones le preguntaron si creía que el internet era perjudicial pues la gente ya no necesitaba recordar lo que aprendía y la información obtenida por ese medio podía no ser veraz. Él respondió que lo importante era que ahora también cualquiera puede acceder a la información de museos, bibliotecas y archivos y se puede intercambiar ideas de una forma nunca vista antes. Puso el ejemplo de cuando se inventó la imprenta y los libros estuvieron disponibles para todo el mundo y dijo que los monjes, quienes antiguamente eran los únicos que escribían los libros, creyeron que debido a la imprenta nadie tendría que recordar nada porque todo estaría disponible en los libros y eso sería el fin del conocimiento y del aprendizaje. Pero lo que ocurrió fue lo contrario; fue la explosión del conocimiento. Hoy en día se dice lo mismo de Wikipedia o de Google, pero la verdad es que ahora todo el mundo tiene acceso al conocimiento. Lo que hagamos con ese conocimiento es una cuestión interesante, pero no debemos ser pesimistas; Marlon James, escritor jamaiquino que ganó en el 2015 el Man Booker Prize con su relato sobre la vida en los barrios bajos de Kingston durante los 70s; Cornelia Funke, escritora alemana de libros infantiles;
Atul Gawande, un gran descubrimiento pues se trata de un profesor de la escuela de medicina de Harvard que ha escrito varios libros. El último, denominado Being Mortal, es un best seller sobre cómo la medicina no solo puede ayudarnos a vivir más tiempo sino a morir mejor;
Thomas Piketty
Thomas Piketty, con el que cerré mi visita con broche de oro ya que tengo gran admiración por su obra.  En conversación con el principal asesor económico del gobierno indio, fue muy interesante ver cómo le dijo de una forma muy directa, como buen francés que es, que no podía analizar las estadísticas tributarias de la India porque el gobierno no las publicaba y por tanto no podía saber cómo el gobierno indio invertía su dinero y le parecía que eso no era transparente. Me alegró saber que no soy la única que desconfía de todas las estadísticas que se obtienen en este país.
Solo estuve dos días y medio y con todo y eso pude recargar mis neuronas con nuevos conocimientos. 


Viajaron desde Jakarta y Singapur
solo para asistir al Festival
Pero después de tanto alimento para el cerebro me fui de compras pues Jaipur es una ciudad en donde se encuentran textiles y joyas de muy buena calidad a muy buen precio.
Es increíble ver cómo en estos más de tres años en la India, ha habido mucho progreso y cada vez se encuentran objetos más sofisticados, siempre guardando la tradición artística de los antepasados. 
De compras con las amigas

Entonces si se animan a venir podrán también deleitarse comprando ropa de cama, manteles, tapetes y pashminas. Yo definitivamente iré de nuevo en el 2017, pues será mi última oportunidad para aprovechar esa experiencia tan enriquecedora.
Pero como sé que es muy lejos y costoso llegar hasta aquí, les dejo el link en donde pueden ver todas las conferencias de las que les hablé. Si tienen el tiempo les recomiendo al menos echar un vistazo. Es de las cosas más interesantes que se pueden vivir en la India.

Enlace a los videos del festival

¿Y por qué no? Solo algunas recomendaciones a pesar de que el repertorio es inmenso, pero estoy segura de que muchos de estos ya se encuentran en español:

  • The Heart Goes Last por Margaret Atwood
  • The Master, por Colm Toibin
  • Being Mortal, por Atul Gawande
  • Capital in the Twenty First Century, por Thomas Piketty
  • A Brief History of Seven Killings, por Marlon James
  • The Fry Chronicles: An Autobiography por Stephen Fry, y también se pueden ver sus shows en Netflix
  • More Money Than God: Hedge Funds and the Making of a New Elite, por Sebastian Mallaby
  • To the End of the Land, por David Grossman
  • This Unquiet Land, Barkha Dutt
Bar Palladio en Jaipur. Fascinante!!


miércoles, 13 de enero de 2016

30. India: ¿habrá futuro?


Siempre he criticado a mi marido por ser muy pesimista debido a su origen francés, pues es conocido por todos que en Francia no pasa un solo día en que no haya una huelga o una protesta. Por el contrario, los colombianos son reconocidos por su permanente optimismo a pesar de que todo ande mal. No sé qué es peor, ser pesimista y estar peleando todo el tiempo para que las cosas mejoren, y por ende amargarse mucho por las situaciones, o por el contrario, ser optimista y no hacer nada y dejar que las cosas sigan empeorando.
Seguridad industrial en la India...
Creo que la respuesta es que lo ideal es una combinación de los dos, que en el fondo significa, ser más realista y luchar porque las cosas mejoren pero siempre siendo optimista ante el futuro y guardar la esperanza de que todo será mejor y seremos felices.
Esto solo para decirles que últimamente mi perspectiva hacia la India desafortunadamente es bastante negativa.
Vivo aquí y trato de ver el lado positivo y pensar que las cosas van a mejorar, como ha ocurrido en otros países como por ejemplo Corea del Sur, o porqué no, Colombia, que creo que ha progresado aunque no a la velocidad que habría podido. Pero últimamente, han ocurrido ciertas cosas en la India que me hacen ser cada vez más pesimista.
Todo empezó, o más bien, se hizo evidente en mayo del año pasado cuando el corresponsal del New York Times en la India, antes de irse de regreso a los Estados Unidos, y después de haber estado aquí por 3 años, escribió un artículo en donde hacia una crítica feroz, básicamente del estado de insalubridad de este país y de la poca acción del gobierno (ver Holding Your Breath in India pero no leerlo si piensan venir a visitarnos…). 
A raíz de ese artículo pareciera que la gente ha comenzado a atreverse a denunciar más cosas que suceden, pues creo que antes tenían temor porque aquí inclusive criticar es peligroso y muchas veces simplemente se censura la información.
Delhi: la ciudad más contaminada del mundo
Foto del Times of India
Tal fue el caso del documental británico “India’s Daughter” que fue prohibido en la India. En éste, se narra la historia de la brutal violación y posterior asesinato de una joven, hecho que causó un gran revuelo en el país. Lo más impresionante del documental fueron las declaraciones de los abogados, por supuesto educados y bilingües, al punto de que uno de ellos incluso aparece diciendo que no hay lugar para las mujeres en la India…
El mercado laboral...
Así mismo, recientemente un escritor, crítico de la idolatría hindú a millones de dioses, fue asesinado simplemente por haber expuesto su punto de vista. Desde ese momento, unos 25 famosos escritores indios han devuelto los premios literarios que habían recibido en protesta contra el creciente clima de intolerancia auspiciado por el gobierno.
Pues no solo se trata de censurar la prensa, sino que por ejemplo hace poco, un hombre musulmán fue linchado por una multitud que lo acusaba de haber matado una vaca y haberse comido su carne. En ese caso, no solo la acusación era falsa, sino que además el gobierno no se pronunció ante el hecho y los culpables ni siquiera fueron amonestados. El crimen quedó en la impunidad solo porque se trataba de hindúes contra musulmanes.
Es un milagro que tengamos Intenet
Para rematar, en diciembre, en la época de las conversaciones sobre el acuerdo climático, el ministro del medio ambiente se pronunció en una entrevista en televisión diciendo que la India necesita aumentar la producción de carbón (se va a duplicar o triplicar de aquí al 2020) porque necesita desarrollarse como ya lo hicieron otros países. Es decir desarrollo a toda costa; ¿pero será que no sabe lo que significa la palabra sostenible? Y Nueva Delhi es ya la ciudad más contaminada del mundo, al punto de que este año 45 profesores del colegio americano se van, en su mayoría a causa de la polución. Sin contar que, dentro de las 20 ciudades más contaminadas del mundo, 13 están en la India, así que habrá desarrollo sin importar que la gente ya no pueda respirar…La buena noticia es que la India creció más del 7% en 2015 pero como lo dijo el economista francés Thomas Piketty en su visita al país: ¿será que ese crecimiento es suficiente para disminuir las desigualdades tal y como lo predica la élite india?  o será también necesario invertir más en seguridad social y educación primaria (lo cual no está ocurriendo…) para que la India realmente pueda progresar.Un país contaminado, en donde la mujer no se protege ni se valora, en donde el gobierno es cada vez más intolerante, no solo necesita crecimiento económico, y por eso no soy tan optimista. El solo hecho de que, en el país que se ufana por su desarrollo en el área de informática, el mejor internet disponible venga a través de un cable colgado a unos árboles, no me da confianza.
Quería compartir mi sentir después de más de 3 años aquí pero como lo he manifestado antes, hay también cosas maravillosas y se debe guardar un poco de optimismo.

Kaziranga al amanecer: un lugar de ensueño

Recientemente estuvimos en un Estado al Nororiente del país, entre Bután y Bangladesh, en donde se encuentra un parque natural hermoso llamado Kaziranga.
Allí tuvimos la oportunidad de hacer un safari en elefante para poder ver los rinocerontes al amanecer.










En ese lugar habitan 2400 rinocerontes de un cuerno y también está la mayor reserva de tigres protegidos que hay en el mundo. Obviamente, no vimos ninguno, pero si pudimos ver elefantes salvajes, búfalos de agua, jabalíes y otros animales. Allí se respira una atmósfera mágica y es casi alucinante el poder apreciar un rinoceronte entre la bruma del amanecer desde un elefante. 
Búfalo de agua
Safari en Jeep

Nuestro Jeep se varó






Se necesitó mucha gente para arreglarlo

Pascal no quiso quedarse meditando

También visitamos un monasterio hinduista de la mano de un guía muy amable que quería reclutar a Pascal para que se quedara meditando allá para siempre pero afortunadamente no logró convencerlo.
Son contrastes que abren una ventana de esperanza y que me devuelven el ánimo para seguir aquí y descubrir cosas nuevas.

martes, 29 de septiembre de 2015

29. Khajuraho y sus esculturas eróticas


Tenía mi Blog un poco abandonado, pero aquí estoy de nuevo para contarles la historia de nuestro viaje a Khajuraho, un lugar situado a 620 kilómetros al sureste de Delhi, en donde se encuentran unos templos adornados con esculturas hermosísimas, algunas de las cuales son como una representación en tercera dimensión del Kamasutra.
Templos en medio de un hermoso parque
Fuimos allá con nuestros hijos y con mi suegro y su compañera. Gaetan les comentó a sus colegas indios acerca de su viaje y le dijeron que ellos se sentirían muy incómodos si tuvieran que admirar ese tipo de arte en familia. ¡Definitivamente nos separan diferencias culturales muy grandes con los indios! De todas formas ese fue nuestro destino después de haber visitado Varanasi, que como les conté, fue una experiencia que lo deja a uno exhausto y con ganas de pasar unos días tranquilos rodeados de naturaleza. Y nos recomendaron un parque natural pero no sin antes pasar por Khajuraho, pues se trata de un sitio catalogado como patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
Tempos decorados con pequeñas
esculturas
Khajuraho fue la capital religiosa de la dinastía Chandela que gobernó esa región de la India entre los siglos IX y XIII y los templos datan del siglo X. Hoy en día solo se conserva la cuarta parte de los templos originales, pero están en muy buen estado y dentro de un gran parque con jardines hermosos. Es bastante extraño que estos templos hayan sobrevivido porque cuando los musulmanes llegaron a la India en el siglo XIV, arrasaron con la mayoría de los templos hinduistas. Al parecer, afortunadamente éstos se encontraban en una zona poco poblada y de poco interés para los invasores, así que permanecieron abandonados en medio de la vegetación por muchos años hasta ser descubiertos por un inglés a principios del siglo XIX.
Escenas de la vida cotidiana
Existen cuatro grupos de templos dedicados a diferentes dioses y todos están decorados con esculturas que en su mayoría representan la vida cotidiana de la corte en esa época y tan solo el 10% son consideradas como arte erótico, pero claro está, son muy famosas. Y la verdad es que aparte de esa particularidad, que no podemos negar que es curiosa y llamativa, lo más interesante de todo es el nivel de detalle de todas las figuras. 
Se trata de pequeñas esculturas en las que es posible admirar mujeres maquillándose o pintándose las uñas, y ver hasta los más mínimos rasgos de sus expresiones.
No se sabe a ciencia cual fue la razón por la cual los templos se decoraron también con motivos eróticos y hay varias teorías, pero al parecer se debe a la creencia de que las representaciones eróticas eran de buen augurio pues simbolizan la creación de una nueva vida y, además, de todas formas, la sexualidad hace parte de la vida cotidiana que es en el fondo el tema general de la decoración de los templos.
¿Tal vez aprendieron sobre los dioses y algo más?

En realidad, aparte de ese detalle digamos “picante” el sitio es esplendoroso. Se respira una calma total en medio de un hermoso parque y se aprende sobre la vida de algunos de los 33 millones de dioses que veneran los hindúes. No es mucho, pero algo es algo, aunque no puedo negar que ya se me confundieron todos los nombres.
Al final de la visita se encuentra un templo que me llamó mucho la atención, a pesar de que en realidad no pertenece a los originales pues data del siglo XIX, pero tiene un gran simbolismo. Sus tres domos evocan las tres religiones predominantes en la India: hindú, budista y musulmana. Ojalá esa combinación se pudiera mantener así en paz en todos los lugares del mundo.

Tres religiones en un solo monumento
¿Qué hace el elefante?
Después de esa visita nos fuimos hacia un parque natural llamado Panna Tiger Reserve. Allá estuvimos disfrutando de la naturaleza con paseos en jeep tratando de observar diferentes animales y sobre todo un tigre. No lo vimos, pero tuvimos la suerte de ver un leopardo, aunque bastante lejos, y por tanto ni siquiera salió en la foto. Pero no importó porque el solo hecho de disfrutar de la calma y el aire puro, era ya suficiente para nosotros.
Después de ese viaje, llegó nuevamente el verano y nuestra huida del calor, pero henos aquí de nuevo por dos años más. 
No puedo negar que el regreso esta vez fue más difícil. Siempre me he sentido muy afortunada de poder vivir esta aventura a la que trato de sacarle el mayor provecho, pero a pesar de ya estar curtida en lidiar la vida aquí, todavía hay muchas cosas a las que no me acostumbro.

Panna Tiger Reserve (aunque no vimos ningún tigre...)

Cosas como el calor agobiante, que aún a finales de septiembre alcanza los 37 grados en el día; las enfermedades tropicales que, aunque también las tenemos en Colombia, aquí son endémicas y afectan a todos por igual; la polución que ahora es considerada como la más alta del mundo; y la falta de supermercados y la suciedad son, entre otros, aspectos que hacen que la vida en la India sea un desafío permanente. Y para rematar, el hecho de haber  dejado a Thomas en la Universidad nos dejó un gran vacío y la distancia hace que hasta la comunicación sea difícil.

Disfrutando de la naturaleza en un río limpio

Yo trato de mantenerme siempre muy ocupada para así olvidarme de los desafíos y supongo que algunos preguntarán a qué me dedico yo aquí, pues con un ejército de empleados pareciera que no hay nada que hacer. Pues si, ahora hay 6 personas que trabajan en mi casa pero solo una de ellas a tiempo completo y los demás a tiempo parcial porque aquí el que cocina no lava y así sucesivamente, y entonces es necesario distribuir las tareas por separado.
Así que evaluando hacia atrás me doy cuenta de que he aprendido muchísimo, pues por un lado está la pequeña y mediana empresa en la que se ha convertido mi hogar con una organización detallada de funciones y tiempos, lidiando con conflictos de intereses y problemas de comunicación debido al idioma; y por otro lado está la experiencia que he adquirido manejando asuntos a larga distancia, tales como llamar a la DIAN (departamento de impuestos) a las 2 de la mañana y convencerlos de que me atiendan rápido porque estoy en la India o contactar a un plomero en Bogotá y explicarle lo que tiene que hacer, y que no, no es posible que me devuelva la llamada.


De manera que no me puedo quejar y por el contrario creo que ahora estoy preparada para enfrentar muchas más cosas cuando esto se acabe, y ya mis dos hijos se hayan ido y yo regrese a vivir en un país en el que me den permiso de trabajo.